martes, 8 de enero de 2008

La nueva dicha

Como ya dijo en su día Thomas Chalmers: "La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar" y en la encrucijada de esta locución me hayo.

Atrás quedaron largos días sin noches, suspiros furtivos, esperanza recelosa de ser alcanzada por quien se considera propietario de tan vano pero a la vez honorable anhelo.

Fausto luchador de tus deseos, heredero de tus besos. Descendiente de la estirpe de tus sentimientos y acreedor de tu voluntad, yo me inclino ante tus dones de tan refinada y evidente belleza. Afortunado de ser y de tenerte, solo con tu esencia me conformo pues como sueños te desvaneces y como amaneceres apareces.

Concebida mi voluntad considero otorgada esta bendición de quien se considera bizarro y luchador en esta contienda pero no por eso menos afortunado de poder serlo. Vehemente ante el tiempo que ha de llegar y que tan lozano se presenta. Gozoso de formar parte de esta dicha y de poder continuar en la vereda de mi sueño, un bulevar recóndito al que todos nos debemos de encomendar y que tan jugoso desenlace promete.