sábado, 10 de mayo de 2008

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SONETO

Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas,
ciego de ensueño y loco de armonía.

Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.

Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto…

Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?
Rubén Darío
Nota del que suscribe: Simplemente me parecía perfecto, espero que lo disfruteis.

1 comentario:

Tomás dijo...

Pues sí está guapo, sí.

Mira que me gustan los sonetos, y además he tenido que estudiar a Rubén Darío en la carrera, pero este no lo había leído. Me he identificado mucho.

Besitos!